viernes, 3 de abril de 2009

¿Cómo pecibimos la función del tutor?

¿Cómo percibimos la función del tutor?

Resulta interesante departir con todos ustedes el análisis y reflexión del ejercicio tutorial realizado para percatarse de elementos y procesos que tiendan a mejorar esta práctica.

Es bien sabido que entre las diferentes tareas que “debe” cumplir el tutor están, por ejemplo, las siguientes: procurar que cada profesor-alumno (en este caso de la especialización) se integre al grupo formado por personas con diferentes perfiles para interactuar con otros y establecer relaciones personales donde todos se sientan aceptados, incluidos, valorados, reconocidos por su participación necesaria e importante, …; acompañar y ayudar a cada participante a construir y compartir conocimientos y experiencias, así como retroalimentar su desempeño y solicitarle, cuando sea pertinente, que mejore la calidad de sus productos con mayor información requerida o que mencione el impacto que tiene en su vida real lo que aprende; fomentar la interacción entre los integrantes del grupo a través de la promoción del despliegue de actitudes de cooperación y tolerancia: sostener una relación personal cálida y propositiva con cada participante respecto de sus actitudes, aptitudes, saberes e intereses y atender los criterios organizativos, los espacios virtuales de participación y comunicación en los foros, correo institucional y particular; así como de cuidar los tiempos de recepción de trabajos y entrega de información solicitada.

Sin embargo, la realidad de los hechos me conduce a pensar en el incumplimiento de algunas de estas tareas, no porque fuera mi intención de incurrir en ello sino por la inexperiencia y el no ser tan hábil para contactar con mi asesor y plantear las situaciones para poder resolver las deficiencias. Reconozco la falta de integración y comunicación al grupo de los compañeros tutores quienes pudieron auxiliarme; situación que de algún modo, ahora me doy cuenta, se reflejó en la atención a mis tutorados.

Otra debilidad, como acertadamente señala el compañero Óscar, es el desarrollo de la retroalimentación, pues me resultó, en primer lugar, un tanto difícil, por procurar que las sugerencias y observaciones formuladas no se percibieran como “rechazo” a las producciones elaboradas por los tutorados y tampoco provocara incumplimiento de modificación y mejora del trabajo, desánimo o deserción. En segundo lugar, porque la entrega extemporánea de las actividades implicó un esfuerzo extra de revisión y retroalimentación que no se dio en tiempo y forma pertinente. También, en ciertos momentos, descuidé la tarea de acompañamiento individual dando la impresión de abandono al tutorado.

Empero, a pesar de todo, lo que me hizo fuerte para ofrecer el servicio de tutoría se concentró en establecer un “puente de comunicación fluida y gratificante, lo que propició ser flexible en los tiempos de entrega de los trabajos por situaciones personales y familiares, el envío recíproco de mensajes, el de proporcionar aliento y ánimo para continuar con la especialización, el de saber escuchar y comprender la recarga académica de algunas semanas, etc.

Las asignaturas pendientes para revitalizar la función de tutoría/formación es enfocarme a estimular el aprendizaje colaborativo, el plantear retos que provoquen la reflexión y se genere el debate; el visualizar y accionar para la construcción social del conocimiento donde todos (incluyendo tutores, tutorados, etc.) participemos con convicción, interés y entrega.
También me quedo con la reflexión profunda (pues ya tuve la oportunidad de leer las aportaciones de todos) que plantea nuestro compañero José Manuel en relación a la trascendencia de conocer mejor la comunicación asimétrica, del uso de los TIC’s, de saber más sobre los procesos cognitivos y de motivación de los alumnos para que (así lo infiero, espero que sea asertivo) nos ocupemos en qué tanto nosotros los tutores estimulamos o podamos estimular el deseo de aprender en nuestros tutorados. Postura que focaliza el reconceptualizar la tarea por cumplir.
Para finalizar, comparto con ustedes el imaginario del tutor ideal. Es el ser humano profesional, responsable y competente en el dominio y uso de las herramientas informáticas y tecnológicas que le permita guiar, conducir, coordinar, apoyar y mediar, con actitud propositiva y asertiva, entre el objeto de conocimiento y el tutorado, para que éste construya y asimile el conocimiento significativo y logre aprender a aprender.
Reciban un caluroso saludo de mi parte y …¡hasta la próxima!

César Segovia.

1 comentario:

  1. Hola Cesar:
    Lo aprendido en este taller se refleja en tus comentarios de tutor ideal y creo que coincidiremos la matoría, me gustó.
    Tengo una duda ¿en qué terminos utilizas la palabra asertivo?

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